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Resiliencia: La capacidad de superar circunstancias traumáticas ¿Cómo cultivarla?

La resiliencia consiste en volver a funcionar con normalidad después de una conmoción o de una situación extrema de estrés. Representa al mismo tiempo el proceso de adaptación de quienes tienen más capacidades para levantarse y seguir adelante.

La resiliencia no es solamente el hecho de superar la adversidad, sino que también tiene que ver con la fuerza con la que aprovechamos las oportunidades cuando nos enfrentamos a cambios y a incertidumbres.

Consiste en utilizar la neurociencia para lograr encontrarnos con esta capacidad para tomar buenas decisiones cuando se produce un fracaso o de un acontecimiento adverso. En especial, debemos ser capaces de potenciar nuestras facultades cognitivas para utilizar nuestro intelecto al máximo durante los períodos de estrés intensos.

Cuando la psicóloga Ariane Calvo escribió su libro, recopiló una treintena de casos de personas que supieron hacer uso de la resiliencia.

“Investigando cómo estas personas supieron salir adelante después de haber sufrido la desdicha y el infortunio, descubrí que se entregaron por completo a actividades diversas: la lectura, el dibujo, el cuidado de los animales, un deporte o incluso una actividad espiritual.

Estas personas aplicaron lo que se denomina el “Principio de Flow”, que consiste en dedicarse de lleno y por completo a algo que hacemos, olvidando todo lo que hay alrededor: las preocupaciones, los problemas familiares, el hambre, la sed… Es un estado en el que nuestro cuerpo y nuestra identidad desaparecen, en donde la existencia, la rutina cotidiana y el tiempo quedan suspendidos en el aire.

¿Qué es lo que hace que frente a pruebas difíciles como una ruptura amorosa, la pérdida de un ser querido, una enfermedad… Ciertas personas demuestren tener una inmensa fortaleza para superar estas situaciones, mientras que otros se resignan o se declaran vencidos sin ni siquiera haber empezado?

Para la psicóloga Ariane Calvo, este recurso excepcional no tiene nada de genético. Tampoco depende del medio ambiente en el que uno haya crecido. Se trata de lo que se llama “una decisión de vida sin discusión”, una elección inconsciente hecha por la persona en un momento de su vida, que le permite aplicar la resiliencia en los momentos difíciles.

La buena noticia es que éste impulso vital para seguir adelante, todos lo tenemos incorporado y nunca es tarde para aprender a ponerlo en práctica. Veamos cómo se hace.

1) Aprender a controlar las emociones.

La reevaluación cognitiva y la meditación consciente, son dos maneras eficaces de controlar las emociones negativas.

En lo que concierne a la reevaluación cognitiva, consiste en interpretar el sentido de un acontecimiento doloroso para reconsiderarlo desde un ángulo más optimista. Por ejemplo, los antiguos prisioneros de guerra destacaban que se habían vuelto más sabios, más fuertes y que apreciaban más la vida, además de que sus relaciones sociales eran más ricas.

En lo que concierne a la meditación, consiste en concentrarse en el hoy. Ayuda a desarrollar un pensamiento más flexible y mejora el bienestar emocional.

2) Adoptar puntos de vista positivos.

Esta estrategia consiste en filtrar las emociones negativas inútiles, sin ignorar las informaciones negativas pertinentes. Se trata al mismo tiempo de interpretar las situaciones ambiguas de manera positiva.





3) Mejorar la condición física.

La actividad física refuerza la memoria y la atención mejora la toma de decisiones y la planificación. También estimula el crecimiento y la reparación de las neuronas dañadas por el estrés.

Además, la actividad física bloquea la secreción de cortisol, que es la hormona del estrés. Libera endorfinas, serotonina y dopamina, que permiten mejorar el humor.

4) Asumir desafíos.

Afrontar los desafíos más difíciles, permite aprender a controlar los niveles de estrés. Un buen entrenamiento consiste en hablar frente a un grupo de personas, luego frente a un pequeño auditorio y luego frente a muchas más personas. De esta manera, exponerse progresivamente a situaciones estresantes permite aumentar la tolerancia al estrés.

5) Establecer relaciones sociales.

Beneficiarse con el apoyo de amigos y familiares, es muy importante para enfrentar la adversidad, ya que esto aumenta la confianza en uno mismo y refuerza la voluntad de superar los obstáculos antes que huir de ellos.

6) Observar e imitar a otras personas resilientes.

Esta estrategia consiste en tomar a una o varias personas como modelo de resiliencia eficaz, y que vemos como modelos a seguir. En efecto, esto permite establecer reglas que nos servirán de guía en situaciones futuras.

7) Nunca bajar los brazos.

La psicóloga Ariane Calvo explica que esto no se trata de sentirse invencible, sino de conocerse bien al punto de saber cuáles son tanto nuestras mejores aptitudes como nuestras imperfecciones.

Esto se traduce en tres aspectos:

- La convicción de que cualquiera sea la crisis que se presente, haremos los mayores esfuerzos, encontraremos a la persona indicada para que nos ayude o movilizaremos todas nuestras capacidades creativas para salir adelante.

- La convicción de que siempre nos mantendremos activos y que haremos todo lo posible por estar a la altura de nuestras expectativas sobre nosotros mismos.

- La convicción de que no nos pondremos en el papel de víctimas ni dejaremos que otros lo hagan.

En cuanto adoptemos esta filosofía, siempre tendremos la fuerza para nunca bajar los brazos, incluso cuando todo esté muy mal.

8) Darle un sentido a lo que nos sucede.

Otra prueba de resiliencia, significa poder decirse a uno mismo cuando atravesamos un período difícil, que todo lo que nos sucede tiene un sentido y que tiene que servir para nuestro crecimiento interior y para que nos impliquemos más en el camino de nuestras vidas.

Se trata entonces de preguntarse a uno mismo ¿por qué tengo que vivir esta prueba? ¿Se debe a elementos externos? ¿Qué rol juego yo en todo esto? Cuestionarnos estas cosas explica mejorar las pruebas que debemos superar, contribuye a aceptarlas y a aprender algo de ellas.

Pero la psicóloga también toma en consideración que hay veces que las cosas parecen no tener ningún sentido, y eso sucede muy a menudo, en especial en el caso de una enfermedad, un accidente o la pérdida de un ser querido. En estos casos, es importante después de un tiempo, saber “soltar” y convencerse de que el sentido vendrá más tarde.

9) Tomar las adversidades como la ocasión de concretar nuestros sueños.

Cuando atravesamos una crisis, es extremadamente necesario saber proyectar un futuro positivo. Para Ariane Calvo, la fuerza idealista que nos permite avanzar y regenerarnos se encuentra en nuestros sueños de adolescentes.

Entonces ella nos invita a invocar este momento de adolescentes idealistas que siempre duerme en nosotros, porque cada vez que nos alejamos de ellos traicionamos nuestras fuentes de motivaciones y de todo lo que nos mueve.

Y no debemos contentarnos con soñar, sino con darnos cuenta de que puede ser realizable. Para lograrlo, pongamos en práctica estos consejos:

- Pensemos en qué era lo que nos motivaba en aquella época.

- Analicemos qué es lo que este sueño representa para el adulto en el que nos hemos convertido hoy.

- Elaboremos un proyecto para alcanzar el objetivo, paso a paso, sin desestimar ni minimizar los pequeños logros por mínimos que sean hacia nuestro sueño, porque todo cuenta y cuenta mucho.

10) Aceptar que los cambios son inevitables.

¡No hay evolución sin cambios! Y aunque te empeñes en no evolucionar, el cambio se producirá igual.

El hecho de adaptarse al cambio te hará activar estrategias más dinámicas, a diferenciar las circunstancias que no pueden modificarse en tu vida y a poder mejorar los aspectos que sí te gustaría cambiar.

Cultivando la resiliencia.

Entonces, llegamos a la conclusión de que la resiliencia es también la oportunidad de prosperar, pero de prosperar con un estado de ánimo positivo.

Como dijimos anteriormente, no necesitamos nacer con esta característica, no es algo genético ni tampoco algo que venga con la suerte.

La resiliencia puede cultivarse. Puede adquirirse. Y se trata de comprometerse en prácticas intencionales, en ser abierto al aprendizaje, en la aplicación y en la integración de las elecciones, en los hábitos y las rutinas de estilos de vida particulares. Por lo tanto, no necesitas preguntarte si eres o no eres resiliente, ni si te tocará en suerte serlo.

Boris Cyrulnik, un eminente psiquiatra y psicoanalista que concentró sus investigaciones en el concepto de la resiliencia, afirma que “ser desdichado no es un destino. Nada es irremediable. Siempre podemos salir adelante”.

Por lo tanto, hay esperanza para todos con la condición de poner un poco de nosotros mismos.

¿Cuáles son tus recursos para desarrollar resiliencia cada día? ¿Cómo lograste sobreponerte a situaciones difíciles? ¡Comenta y comparte!





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