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7 conductas que desenmascaran a los hipócritas y cómo mantenerlos lejos.

“No sé ustedes, pero yo, ¡no saben cuánto detesto la hipocresía! La falta de franqueza, la falta de sinceridad, las cosas que no se dicen… ¿De qué sirve todo eso? ¡Somos adultos! ¿Es tan difícil decir las cosas de frente, mirando a los ojos, en lugar de hablar con otros y no con la persona en cuestión? No sé ustedes qué creen, pero yo creo que la hipocresía no conduce a nada bueno porque es como una especie de mentira que en algún momento se revela y provoca un enorme daño.”

La indignación de María Laura es comprensible. Ella, al igual que muchas mamás con hijos en edad escolar, forma parte de un grupo de Whatsapp en el que se intercambian comentarios, cuestiones relacionadas con las tareas de los niños o simplemente para mantenerse informado de todo lo que sucede en la escuela. Pero en esta ocasión, uno de los peores vicios que afectan a los seres humanos se hizo presente en una simple conversación entre madres.

El hijo de María Laura es el mejor alumno. Ya de ese hecho, podemos deducir que también la envidia y los celos intervienen en los conflictos, porque además, todos los años siempre es elegido mejor compañero. ¡Podemos imaginar el orgullo de esta mamá! Su hijo no sólo es aplicado, sino que también es reconocido por sus pares como buena persona.

El punto es que con motivo del cumpleaños del hijo de Laura, y como es la costumbre en el grupo, las mamás se organizan para comprar un regalo, pero para no caer en errores, prefieren consultar para saber qué comprar. Cuando le preguntan a María Laura qué podría gustarle a su hijo Nicolás, ella cuenta que a él le interesa todo lo relacionado con la química y también con los insectos y entonces propone como posible regalo, un microscopio. María Laura sabe que semejante regalo sería una sorpresa enorme para Nicolás, ya que siempre está preguntando e investigando sobre el tema. Todas las mamás estuvieron de acuerdo y acordaron regalarle el microscopio.

Pero como dice un viejo refrán, “Dios no quiere cosas puercas”, la hipocresía se vio revelada por partida doble, porque alguien del grupo equivocó el destinatario y varios minutos después envió un mensaje diciendo: “¿de verdad María Laura cree que su hijo es un genio? Está convencida de que Nicolás es más que los demás.”

¡Oh, sorpresa! Este mensaje fue recibido por María Laura, que en un primer momento no entendió de que se trataba, hasta que cae en la cuenta de que claramente existía un grupo paralelo en el que ella no estaba incluida. No solamente fue doloroso enterarse de que alguien creía que ella consideraba a su hijo más que los demás, sino que evidentemente muchas personas más también lo pensaban.

¡Qué hipócritas! Por un lado siempre recibía elogios en relación a su hijo tan inteligente, bueno y aplicado y por el otro… Existía gente capaz de esconder lo que realmente sentía y hablando a sus espaldas.

En efecto, María Laura tiene razón al decir que cuando la mentira se revela provoca un daño enorme, porque hay pocas cosas tan mezquinas como querer aparentar lo que no se es, decir lo que no se siente y actuar contrariamente a lo que se desea.

Tal vez en este caso, como dijimos al principio, exista además de hipocresía una cuota de celos y envidia, pero también es cierto que hablar abiertamente de lo que pensamos, ser absolutamente sinceros y mantenernos coherentes entre nuestras ideas y nuestro accionar, requiere de coraje.

¿Somos lo suficientemente valientes como para hacernos cargo de lo que opinamos y atrevernos a decirlo? Esta es una gran pregunta.

Si podemos afirmar esto, significa que estamos en la vía correcta que es la de la coherencia con nosotros mismos y el respeto a nuestras propias ideas.

El poeta canadiense Pamphile Lemay, dijo que: “De entre todos los malvados, los hipócritas son los más peligrosos, porque se disfrazan de buenos y entonces no desconfiamos de ellos.” ¡Cuánta razón!

Reconocer a los hipócritas.

Nadie quiere pensar que algunas de las personas que nos rodean tienen este tipo de comportamiento. Esto nos resulta insoportable. Sólo nos queda seguir nuestro camino y dejar que cada uno asuma la responsabilidad de sus actos.

Los hipócritas son básicamente personas celosas de las cualidades y las virtudes de otros y fingen admirarlos. ¿Cómo reconocerlos? Veamos algunas características que pueden darnos indicios.





El hipócrita se reconoce porque:

- Cuando habla, miente.

- Cuando promete, nunca cumple.

- Cuando se le confía algo, traiciona.

El hipócrita cuenta con estas características:

- Sus dichos contradicen sus verdaderos sentimientos.

- Sus verdaderos sentimientos contradicen sus actos.

- Lo que aparenta no tiene nada que ver con lo que siente.

Los hipócritas pueden arruinarnos la vida. Sí, parece exagerado, pero puede suceder. Estos comportamientos maliciosos de las personas que tienen doble cara nos afectan y mucho. Nos hablan mal de alguien y cuando se encuentran frente a esa persona actúan como si nada. ¿Cuántas veces hemos visto este accionar? Seguramente también tengas cientos de anécdotas al respecto. Los hipócritas tienen objetivos camuflados y se esconden detrás de halagos con mentiras que incluso muchas veces nos hacen dudar de nosotros mismos. Si tenemos la suerte de detectarlos, debemos actuar inmediatamente frente estas personalidades tóxicas. Lo mejor, es construirse un escudo protector y pensar qué actitud debemos tomar.

Aquí veremos 7 consejos para reaccionar frente a los hipócritas.

1) No compartir todo.

No todos deberían tener acceso a nuestros planes, nuestros proyectos, nuestros deseos e incluso nuestros problemas. Esto es darles a los hipócritas, herramientas que usarán en nuestra contra.

2) Tomar distancia.

Por empezar, lo mejor es alejarse poco a poco del entorno. Poner distancia con esta gente es la mejor solución, pero bien sabemos que los hipócritas pueden estar en nuestro círculo íntimo de familia o amigos o en nuestro lugar de trabajo. De esta manera, es casi imposible evitarlos; pero sí podemos crear una barrera imaginaria que los mantenga a raya al mismo tiempo que nos repetimos a nosotros mismos que nunca debemos como ellos.

3) No buscar complacerlos.

No tiene sentido sentirse culpable de ser quienes somos, aun cuando esto no les guste a otros. Si nos sentimos bien con nosotros mismos, no debemos preocuparnos por los hipócritas. Estas personas sufren de baja autoestima, son inseguros, son envidiosos y lo mejor que podemos hacer es evitar contaminarnos con sus malas influencias.

4) No perder la paciencia.

Sacarnos de las casillas es uno de los objetivos de los hipócritas y es algo que no podemos permitir de ninguna manera. Sabemos que es difícil no reaccionar en cuanto detectamos un comentario mezquino, pero no debemos darles la oportunidad de saber que esto nos afecta.

5) Hacerse respetar.

Esta actitud tal vez es la mejor que podemos adoptar, aunque sabemos que no siempre es fácil. Los hipócritas son aduladores y mentirosos y lo peor que les puede pasar es verse confrontados con la verdad y la franqueza de alguien. Enfrentar las hipocresías de estas personas tóxicas puede tener consecuencias, pero al menos estaremos tranquilos con la idea de haber sido honestos.

6) Utilizar el sentido del humor.

Los hipócritas deben recurrir forzosamente a una actitud seria y rígida para que sus hipocresías sean tomadas como verdades; de modo que utilizar el humor y desdramatizar las situaciones para desestabilizarlos, puede ser una excelente estrategia. Es una forma de hacerles saber (sin decirlo), que somos conscientes de sus engaños.

7) Poner límite a los elogios.

Todos somos conscientes de nuestros aciertos y de nuestros errores pero cuando alguien nos alaba y nos halaga por demás, podemos estar siendo víctimas de hipócritas que obviamente, persiguen un objetivo.

El hipócrita nunca caerá en la contradicción, porque precisamente busca congraciarse y quedar bien y ser hipócrita es su herramienta principal. Contradecirnos en algo o decir que no está de acuerdo revela sinceridad y honestidad, algo que el hipócrita no puede ser. De modo que poner límite a los elogios es una forma de hacerle saber al hipócrita que entendemos el rumbo de su accionar y también es una forma de decirle sutilmente que debe dejar de hacerlo.

Son muchos los que recurren a la hipocresía para hacerse valer, porque por lo general, el hipócrita no cuenta con virtudes con las cuales destacarse y al mismo tiempo, como no soportan pasar inadvertidos y quieren hacerse notar, encuentran en la hipocresía una forma de destacarse.

Pero un reconocimiento obtenido por la mezquindad, el engaño y la adulación que sólo busca obtener un beneficio de aquellos a quienes considera rivales, es una actitud vil y despreciable, que nos resulta indigna.

Las personas de buen espíritu encuentran satisfacción en sus propias ideas y sus actitudes sinceras. Un carácter moderado y suave puede contentarse con la simplicidad, mientras que todas las riquezas no pueden satisfacer un carácter ávido, envidioso y malicioso.

El objetivo de toda persona de bien debería ser el de forjarse una personalidad sana y profunda que nos lleve a la búsqueda de la felicidad. Sólo una personalidad fuerte y segura puede enfrentar las tormentas que se presentan en la vida.

Los hipócritas… ¡Bien lejos!

Cuéntanos tu experiencia. Recuerda que a otros puede serle de utilidad. No dejes de compartir estas ideas tan interesantes sobre una actitud tan negativa como la hipocresía.





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