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El azúcar daña tanto a los niños como el alcohol a los adultos
Por Guru en Enero del 2019 en Buenos Hábitos

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A pesar de que muchos nutricionistas señalan que el desayuno es la comida más importante del día, muchas veces no tenemos tiempo para prepararlo saludable y nutritivo. ¿Resultado? Tanto adultos como niños nos encontramos bebiendo una bebida azucarada, jugos de frutas o café, y algún otro producto dulce, como galletas o cereales.

Ahora bien, muchos de los cereales destinados a los desayunos de los niños están compuestos por una cantidad de azúcar que contribuye la mitad de la cuota máxima aconsejada por la Organización Mundial de la Salud. ¡Eso es muchísimo!

Al parecer, nuestros niños consumen demasiada azúcar, en particular la franja que va entre los 8 y los 12 años. El exceso puede superar el 60%. El consumo es variado y proviene de pasteles, galletas, bebidas gaseosas, caramelos o helados.

De por sí, la franja que va entre los 4 años y los 17 años ya se encuentra demasiado afectada por las bebidas gaseosas que encontramos en todas partes: en el restaurante, en los expendios de comidas rápidas, en las escuelas, en la vida cotidiana. El principal problema con este consumo sostenido de azúcar, es que se incrementa drásticamente el IMC (índice de masa corporal) que genera riesgo de obesidad.

Pero la Organización Mundial de la Salud va aún más allá, y nos advierte sobre limitar el consumo de azúcar en los niños no sólo para reducir la tendencia a la obesidad, sino porque el azúcar “engorda” el cerebro y el hígado, generando un efecto similar al del alcohol porque también se compone de fructosa y glucosa.

Aporta calorías, pero ningún nutriente y su parte de fructosa se metaboliza en el hígado de la misma manera que lo hace el alcohol.

Nadie en su sano juicio daría alcohol a un niño, porque todos tenemos presente el daño que produce, pero si bien pensamos que el azúcar puede parecer inofensivo, causa un efecto similar en sus pequeños y frágiles organismos.

Consumir fructosa de manera regular y en altas dosis, puede destruir el hígado y generar las mismas enfermedades que el alcohol, al mismo tiempo que incrementa de manera considerable el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Una vez más el rol de los padres es determinante, porque los estudios determinan que los niños adoptan las mismas costumbres de sus padres por imitación y aprenden tanto lo bueno como lo malo.

Debemos enseñar a nuestros hijos que todos los alimentos tienen un lugar determinante en la alimentación. Para crecer bien y permanecer saludables, los alimentos nutritivos deben ocupar el primer lugar y los menos nutritivos, como las golosinas y los dulces, deben ocupar un lugar menos importante. ¡Nunca recompensar una buena acción de los niños con golosinas!

En lugar de prohibir, es mejor limitar. Cuando prohibimos un alimento, o cualquier otra cosa, lo hacemos aún más interesante y atractivo y los niños corren el riesgo de desarrollar una relación nociva con los dulces.

Según la Organización Mundial de la Salud, no deberíamos consumir más de 12,5 cucharaditas de té de azúcar por día, lo que equivale a unos 50 g.

Aquí se incluyen los postres, los alimentos preparados y congelados, el azúcar en el café o la leche… Si tomamos en cuenta que una sola lata de bebida gaseosa contiene 40 g de azúcar, ya no queda mucho margen para seguir consumiendo incluida dentro de otros alimentos.

El azúcar debilita el sistema inmunitario y sobrecarga las glándulas suprarrenales. Al segregar cortisol, una hormona que debilita el sistema inmunitario, se puede desencadenar también una enfermedad autoinmune como la enfermedad de Crohn, la celiaquía, el lupus eritematoso o la anemia de Biermer.





¿Cómo reemplazamos el azúcar?

Muchos cereales utilizados en el desayuno contienen azúcar, pero también hay copos de avena libres de azúcar a los que puedes agregarles pasas de uva o un poco de miel. Las frutas, son una opción saludable rociadas con un poco de canela y combinada con frutos secos o una rebanada de pan con mermelada de frutas o miel.

Por otra parte, el desayuno o la merienda no siempre deben incluir alimentos dulces. ¿Por qué no optar por incluir más proteínas?

Prueba con un omelette de queso, una rebanada de pan de salvado untada con crema de aguacate y rodajas de huevo duro o unas rodajas de queso y jamón.

Sabemos que a todos nos gusta el pan, de modo que te dejamos una receta de un pan bajas calorías para acompañar cualquiera de estos desayunos saludables. ¡Y además es súper fácil y rápido!

Ingredientes para una persona.

Preparación: 5 minutos.

Cocción: 1,5 min.

- 20 g de harina de almendras.

- 8 g de harina de coco.

- 20 g de manteca.

- ¼ cucharadita de bicarbonato de sodio.

- 1 huevo.

Preparación:

Mezclar en un recipiente la harina de almendras, la harina de coco y el bicarbonato. Derretir la manteca y agregar a la preparación. Agregar el huevo y mezclar. Cocinar esta preparación durante un minuto y medio en horno o microondas.

Acompaña tu pan casero y saludable con un poco de manteca, una rodaja de jamón, frutas, aguacate o huevo.

¿Qué te parecieron estas recomendaciones en función de la salud de nuestros niños? ¡No dejes de compartir!





Los consejos de Saludable.Guru son sólo para fines informativos y educativos. Saludable.Guru no es un sustituto de consejos médicos profesionales, de diagnósticos o de tratamientos. Siempre consulta a tu médico ante cualquier duda que puedas tener sobre una condición médica.

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